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En las medianías de Agosto de 1.851, atraca en una embarcación en el pequeño puerto ballenero de Paita, ubicado en el Océano Pacífico al norte de Perú, el gran Giuseppe Garibaldi, el “héroe de dos mundos”, Padre de la unidad italiana, gran militar e irreverente político italiano, a quien Rubén Darío llamó “Prodigioso mosquetero de la Libertad y aventurero de la Gloria“. En esta providencial escala que hace en su viaje hacia Chile, se entera que en este desolado y empobrecido puerto habitaba la excelsa Doña Manuela Sáenz Aispuru de Thorne, “La Libertadora del Libertador Simón Bolívar”, ya con 56 años, empobrecida e inválida por una caída, quien tenía un modestísimo comercio de tabaco, velas y azúcar, en cuyo frente colgaba un desvencijado cartel que decía: “Tobacco. English Spoken-Manuela Sáenz”.

Garibaldi, entusiasmado y presuroso acude al encuentro de aquella heroína, con la agradable sorpresa que la encuentra reunida con Don Simón Rodríguez, “El Maestro de Bolívar”, este magistral e histórico suceso que se prolonga por horas, lo narra exquisitamente el distinguido escritor Víctor Von Hagen, en su magnífica obra “Las cuatro estaciones de Manuela”, en uno de sus capítulos:

“Juntos pasaban sus años invernales estos dos enamorados (Sáenz y Rodríguez) de Simón Bolívar; juntos leían las cartas que les hablaban del pasado…Y así estaban un día de 1.851, cuando un caballero distinguido… preguntó por la Libertadora… Se llamaba Giuseppe Garibaldi…Ya que el visitante dominaba el español, la conversación entre los tres ilustres personajes debe haber sido muy fluida y animada.”Utilizando las memorias del mismo Garibaldi, Von Hagen relata como los tres personajes estuvieron todo un día hablando de Bolívar, ella tirada en su cama y Garibaldi recostado en el sofá, pues éste sufría de una malaria contraída en las selvas de Panamá”.

En sus memorias, el gran Garibaldi escribió:

simc3b3n-rodrc3adguez“Desembarcamos en Paita, donde pasamos el día. Fui amablemente recibido en la casa de una afectuosa dama que estaba clavada al lecho, por un ataque de parálisis que le impedía el uso de sus miembros (piernas, se había dislocado la cadera); pasé la mayor parte del día en el sofá, junto al lecho de la dama…Doña Manuelita era la más amable y cortés matrona que haya visto jamás Había disfrutado de la amistad de Bolívar y conocía los más minuciosos detalles del Libertador….Después del día pasado con Manuelita.. Puedo llamar delicioso, me despedí de ella muy emocionado. Los dos teníamos lágrimas en los ojos, la dejé verdaderamente conmovida, sabiendo con seguridad que era nuestro último adiós en esta tierra:”

Tres años luego de este histórico encuentro, fallece en 1.854 en la aldea de Amotape (cerca de Pita) Don Simón Rodríguez, dos años le sobreviviría ella. (¡Tres soledades no se hacen compañía!).

 

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