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Henri-Matisse-Odalisca-con-Pantalon-Rojo-1950-MAC-22-600x400Más de once años han transcurridos, cuando a fines del año 2.002 se descubrió uno de los más asombrosos y exitosos robos de obras de arte en el mundo, cometido contra el Patrimonio Cultural de Venezuela, al constatarse que una de las más preciadas joyas del Museo de Arte Contemporáneo de Caracas “La Odalisca con pantalón rojo”, creada en 1.925 por el reputado artista francés Henri Matisse, fue sustraída por hábiles ladrones, quienes colocaron una burda copia en su bastidor original. Lo dramático y doloroso, entre muchos fragmentos de esta historia, es que hasta la fecha aún no se han identificado a los culpables, constituyéndose en otro de aquellos casos no resueltos por la justicia venezolana (¿Cuántos existirán?), los folios del expediente envejecidos y enmohecidos reposan en algún recodo de marchitos archivos, sonriendo quizás complicidades engreídas, en una larga espera del nunca jamás, clamando a gritos estentóreos una Justicia y un desenlace feliz que no llega, alguien escribiría: “Cayó en el más denso de los olvidos, en el más oscuro de los silencios, en la más cínica indiferencia”.

Este valioso óleo original fue adquirido el 17 de Marzo de 1.981 por el MACC (durante la administración “non tan santa” de Sofía Imber) en 480.000 dólares, a la galería Marlborough de New York; para algunos entendidos hoy se cotiza en más de tres millones de dólares (¡Una pelusa ná más!). Se cree, que la última vez que el público apreció el original de esta hermosa obra, fue en la capital española de Madrid, entre los meses de Septiembre y Diciembre de 1.996, cuando se exhibió en “Joyas de Colección” en el salón de las Alhajas, como parte de una exposición realizada por nuestro Museo.

Casi finalizando el año 2.002, el Pueblo Venezolano sufría las consecuencias de aquel aciago paro cívico y petrolero, que se produjo en Venezuela, la convulsión política era efervescente luego del fallido golpe de estado intentado por la clase apátrida de la oposición al Gobierno Bolivariano de Hugo Chávez Frías; en medio de ese fragor intenso resonaron las alarmas en el medio cultural, estalla un escandalazo de ribetes desproporcionados, cuando sale a relucir que el cuadro original “La Odalisca con pantalón rojo” fue robado, noticia que se conoce, gracias a que desde Miami el galerista venezolano Genaro Ambrosini, envía varios correos electrónicos alertando, que por allá algunas personas lo estaban ofertando en venta, la prensa lo reseña en amplia cobertura periodística, a pesar de los torbellinos que entonces asolaban.

Se presentó el aquelarre, los corri corri se aceleran, los temores fluyeron, las pasiones se exacerban, la entonces Directora del Museo de Arte Contemporáneo de Caracas Rita Salvestrini, practica en su sede una exhaustiva y urgente investigación, con un grupo de expertos del arte, constatando tristemente la veracidad del robo de tan valiosa obra pictórica, el 1 de Diciembre de 2.002 lo anunció oficialmente, cuando un tanto apesadumbrada declara, que el cuadro que reposaba en la bóveda del Museo era una falsificación, después sugirió la hipótesis que el robo haya ocurrido en Madrid, tres días luego formuló la denuncia (por robo y sustitución) ante autoridades nacionales e internacionales. El día 26 de Enero de 2.003, la Fiscalía del Ministerio Público Venezolano asumió el caso asignándoselo a la Fiscal 28 Rosa Mòmeli (luego pasaría a manos de la Fiscal 37 Gledys Carpio) y comisionó al Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas y a la Policía Internacional (INTERPOL) a objeto de que practicaran las investigaciones pertinentes, proceso éste como se leerá más adelante, del que se desconocen sus resultados; igualmente, la Contraloría General de la República aperturò una averiguación, para determinar administrativamente las responsabilidades a que hubiera lugar, pero del que tampoco se conocen sus conclusiones. (Cuando no, ¡Qué barbaridad!).

Luego de la barahúnda desatada, se ha entretejido en su rededor una gigantesca madeja de hipótesis y versiones sobre el aún impune robo cometido contra el Erario de la Nación Venezolana. Resulta complicado compilar u obtener información precisa sobre tales investigaciones, cercadas de diversos “cabos sueltos”; sin embargo, surgieron diversas versiones de algunos sucesos que permiten formular varias posturas.

Además de que la fecha de la desaparición de esta apreciada obra es incierta, desde que se supo de su ocurrencia, tres versiones resaltan del mismo: Que el Museo adquirió una copia en 1.981 en lugar de la original, la segunda que se robaron el cuadro original entre septiembre y diciembre de 1.996 cuando fue exhibido en España y la última que fue sustraído entre los años 1.997 y 1999 de la mismísima sede del Museo; todas ellas no confirmadas ò desmentidas.

Autor: Jorge Luis Escalona Flores

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