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Ciertas acciones de la vida de algunos hombres, dejan para la posteridad, recuerdos imperecederos por el legado de sus vivencias emocionales, desapercibidas quizás las más de las veces, de allí el interés en rememorarlas.

Según una vieja leyenda tenida por cierta, para 1.492 la provincia de Granada era el último bastión español en poder los Moros, su Monarca era Boabdil o Abu-Abdillat, quien pese a contar con un poderoso ejército, al sentirse sitiado por las tropas Cristianas, decidió en forma cobarde rendirse sin luchar, entregando las llaves de la ciudad. Salió huyendo por el camino de Las Alpujarras, en una de cuyas colinas refrenó su caballo, volviéndose a contemplar desconsoladamente Granada, desmonta y derramando un llanto incontenible se arrodilla ante los pies de su madre Aixa, implacable Sultana curtida en varias batallas y en los desiertos beduinos, quien le recrimina: “Razón es que llores como mujer, pues no supiste defender tu Reino como un hombre”. (“Los cobardes mueren muchas veces antes de morir”. Mahatma Gandhi)

Autor: Jorge Luis Escalona Flores

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