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Sofia Imber

Se conoció que el 21 de Diciembre de 2.001, un año antes de que estallara este inédito escándalo en el País (con aquellos correos electrónicos), Wanda de Guebriant, por 28 años la curadora oficial de los herederos de Matisse, fue consultada por dos galeristas no identificados, quienes le presentaron en la parisina aduana de André Chenue la obra “La Odalisca con pantalón rojo” para que certificara su autenticidad, que le mostraron un documento fechado en Noviembre de 2.000, firmado por Edmundo Dìquez y Águeda Hernández (Directivos del Museo), mediante el cual se autorizaba a Sofía Imber a vender la obra; Wanda constató que efectivamente era el óleo original (toscamente engrapado en otro bastidor), razón que la indujo a negar su autenticación y advertirles que según sus archivos el propietario legal era el Museo de Arte Contemporáneo de Caracas en Venezuela, además procedió a recomendar se desconociera cualquier oferta.

Wanda, certificando la obra

  Respecto al hecho de que espero mucho tiempo, para contactar a las autoridades venezolanas del Museo y advertirles sobre estos hechos, en declaraciones que aportara al diario El Mundo el 26 de Diciembre de 2.002, alegó que no lo hizo porque consideró que su denuncia, podría haber tenido efectos negativos en aquel entonces (¿?), dados los conflictos políticos que ocurrían en Venezuela, pero que el 24 de Enero de 2.002 habló con Sofía Imber, relatándole en detalle lo ocurrido con esta obra y que no autorizó su entrada a Francia.

Resulta evidente e incriminatorio el cínico silencio (¿Cómplice?) que sobre este triste suceso mantuvo y sostiene Sofía Imber, a juzgar por el cúmulo de indicios existentes, pero en específico por las declaraciones de la experta francés de arte Wanda de Guebriant, quien afirmó que había plenamente enterado a Imber en Enero de 2.002 sobre la gravedad de lo que había presenciado, cuando se intentaba vender aquella obra en Francia, con el agravante de que se estaba utilizando su nombre (el de Imber) en esa venta fraudulenta.

Sin duda alguna, el mutismo de Sofía Imber sobre este robo, es aparte de dramático sumamente sospechoso, ya que ella había ejercido la Dirección del Museo de Arte Contemporáneo de Caracas durante más de 20 años (hasta febrero de 2.001), durante su gestión se adquirió la obra y muy probablemente cuando la sustrajeron. En contra de la inescrupulosa Imber y su gestión al frente del Museo, se han formulado varios y muy serios cuestionamientos. Si bien es cierto que ella cuando recibió la información de Wanda de Guebriant (En Enero de 2.002) ya no ejercía ninguna función en el MACC (fue retirada en Febrero de 2.001), también es evidente que se impuso de un hecho delictivo y punible sobre la venta del original del Matisse, en el que se estaba utilizando su nombre, lo que permite preguntarse: ¿Por qué no comunicó este hecho a las autoridades del Museo? ¿Por qué no advirtió que la obra que estaba en el Museo era una copia?, ¿Por qué calló sobre lo que sabía? ¿La señora Imber nunca fue llamada a declarar ante los órganos competentes sobre este caso? (¿Por qué tan grave omisión?). Luego de la salida de Imber del Museo, se practicaron varias auditorias sobre su desempeño, incluyendo las realizadas por la Contraloría General de la República, en las que se determinó la existencia de actos de corrupción en sus manejos administrativos. (¿Inculparon a alguien?)

Continuara …….

Autor: Jorge Luis Escalona Flores

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