24 de Julio de 1783 y 1823 dos fechas Patrias!!

La Historia Blogueada

Dos fechas de Celebración en nuestra nación la República Bolivariana De Venezuela, hoy más que nunca el calificativo de Bolivariano como hijos de Bolívar viene a colación y nos recuerda la grandeza de nuestros ilustres antepasados. En 1783, esta tierra bendecida ve el nacimiento del más grande de América: Simón José Antonio De La Santísima Trinidad Bolívar Palacios. Y en 1823, se libro la batalla naval del Lago De Maracaibo. Entonces es grato para este blog hacer mención a un día tan especial para el pecho orgulloso de los nacidos en esta patria bella de Bolívar y por que no de aquellos que no nacidos en este suelo pregonan la integración de los pueblos y creen en la utopía del padre de la patria. Entonces a manera de homenaje recordemos un  poco de ese par de días.

Se llamaba Santiago y lo bautizaron Simón

24 de Julio de 1783

Hijo…

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La Muerte de Catón (el estoico)

La Historia Blogueada

Fundado por Zenón de Citio, el estoicismo es una corriente filosófica fundada en el año 301 A.C. En cierta forma los estoicos pregonaban que se puede alcanzar la paz solo ante el desprendimiento de las glorias mundanas y el materialismo, y solo guiando su vida por valores como el honor y la virtud. La doctrina estoica que consideraba esencial cada persona como miembro de una familia universal ayudó a romper barreras regionales, sociales y raciales, y preparar el camino para la propagación de una religión universal. no hay un Dios fuera de la naturaleza o del mundo; es el mismo mundo en su totalidad el que es divino, lo que justifica que la creencia en los dioses, pese a su heterogeneidad, sea universal.

Estos entre muchos otros principios emanados del pensamiento estoico fundamentan esta corriente del pensamiento, además dice del estoico es alguien de carácter fuerte, difícil de conmover, lo que llamaríamos…

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Aquella Odalisca (Tercera parte)

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Genaro Ambrosini, el autor de los e-mails delatores que permitieron descubrir este asombroso caso, relató que fue consultado por un coleccionista estadounidense acerca de un Matisse original que le estaban vendiendo de una colección venezolana, que para su sorpresa constató que el cuadro era el perteneciente a la colección del Museo de Arte Contemporáneo de Caracas; razones que lo indujeron a dudar y emitir aquellos correos a varias personalidades de Venezuela (“Gracias a Dios que los envió, si no a lo mejor nadie se entera”). En uno de sus mensajes, manifestaba su incertidumbre e indignación de que el Museo estuviese vendiendo el Matisse, la Directiva del Museo no tenía idea de lo que decía, hasta que descubrieron que la obra que tenían era una copia. (¡Y cata pum, se desmayaron varios!)

Consta en algunas informaciones publicadas de este suceso, que para finales de Diciembre de 2.002, el FBI logró averiguar que el original de este cuadro estaba en Miami, en un depósito de obras de arte llamado Fortress Art Storage, pero cuando estuvieron allí no lo encontraron; sin embargo, sí constataron que ciertamente en ese almacén lo guardó una firma comercial propiedad de venezolanos, logrando establecer la participación activa de una mujer (cuya identidad no revelaron) que lo había retirado a principios de ese mes y que huyó el 18-12-2.002 para Europa, junto con su esposo. (¿Y, hasta aquí investigaron?)

Otra de las versiones divulgadas, narraron que una misteriosa mujer Silvia Ferreira de Mannelo ò Silvia de Acevedo, de origen brasileño, recibió el original del cuadro robado de un tal Efrén ò Efraín Castillo, supuesto Coronel de la Guardia Nacional Venezolana, quien se lo entregó para que lo vendiera. Otros opinaron, que la obra original la tenía en Miami Pedro Torres Ciliberto, prófugo banquero venezolano, quien la había adquirido en el mercado negro del arte. (¿Tampoco se averiguaron estos hechos?)


En Noviembre de 2.009 sale publicado el libro “El rapto de la Odalisca”, que sobre este caso escribiera la periodista Marianela Balbi, en donde se describe que la obra original de Matisse desapareció en fecha no determinada, del interior del Museo de Arte Contemporáneo de Caracas, entre Diciembre de 1.999 a Septiembre del 2.000, cuando Sofía Imber ejercía la Dirección del Museo, que el lienzo auténtico lo tenían en USA, donde una marchante intentó venderlo, luego lo trasladaron a París para que la experta Wanda de Guebriant certificara su originalidad y, finalmente, que se perdió su pista en México en el año 2.000.

No dejes de leer:

Aquella Odalisca (Primera Parte)

Aquella Odalisca (Segunda Parte)

Aquella Odalisca (Cuarta Parte)

Aquella Odalisca (Quinta Parte)

Autor: Jorge Luis Escalona Flores

Fundación de Upata (7 de Julio de 1762)

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Upata

yocaimaCapital del Municipio Piar en el Estado Bolivar con una superficie aproximada de 15.899Km cuadrados, bordeada por los afluentes del Orinoco y el Cuyuní se enclava está población Venezolana.

 

Según algunos historiadores su nombre significa “Mi tierra”, haciendo alución al lugar de donde vengo, aunque existen comentarios de que el nombre se deriva de la hija del Cacique Yocaima quien gobernaba estás tierras y cuyo nombre era Up-Apta.

upataSu primer intento de fundación fue en el año 1739 bajo el nombre de “Nuestra señora de la candelaria”, pero no fue hasta el 7 de Julio de 1762 cuando Fray Antonio de Cervera fundo la ciudad bajo el nombre de “Villa del Yocoima de San Antonio de Pauda”.

banderayescudo

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Upata

Aquella Odalisca (Segunda parte)

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Sofia Imber

Se conoció que el 21 de Diciembre de 2.001, un año antes de que estallara este inédito escándalo en el País (con aquellos correos electrónicos), Wanda de Guebriant, por 28 años la curadora oficial de los herederos de Matisse, fue consultada por dos galeristas no identificados, quienes le presentaron en la parisina aduana de André Chenue la obra “La Odalisca con pantalón rojo” para que certificara su autenticidad, que le mostraron un documento fechado en Noviembre de 2.000, firmado por Edmundo Dìquez y Águeda Hernández (Directivos del Museo), mediante el cual se autorizaba a Sofía Imber a vender la obra; Wanda constató que efectivamente era el óleo original (toscamente engrapado en otro bastidor), razón que la indujo a negar su autenticación y advertirles que según sus archivos el propietario legal era el Museo de Arte Contemporáneo de Caracas en Venezuela, además procedió a recomendar se desconociera cualquier oferta.

Wanda, certificando la obra

  Respecto al hecho de que espero mucho tiempo, para contactar a las autoridades venezolanas del Museo y advertirles sobre estos hechos, en declaraciones que aportara al diario El Mundo el 26 de Diciembre de 2.002, alegó que no lo hizo porque consideró que su denuncia, podría haber tenido efectos negativos en aquel entonces (¿?), dados los conflictos políticos que ocurrían en Venezuela, pero que el 24 de Enero de 2.002 habló con Sofía Imber, relatándole en detalle lo ocurrido con esta obra y que no autorizó su entrada a Francia.

Resulta evidente e incriminatorio el cínico silencio (¿Cómplice?) que sobre este triste suceso mantuvo y sostiene Sofía Imber, a juzgar por el cúmulo de indicios existentes, pero en específico por las declaraciones de la experta francés de arte Wanda de Guebriant, quien afirmó que había plenamente enterado a Imber en Enero de 2.002 sobre la gravedad de lo que había presenciado, cuando se intentaba vender aquella obra en Francia, con el agravante de que se estaba utilizando su nombre (el de Imber) en esa venta fraudulenta.

Sin duda alguna, el mutismo de Sofía Imber sobre este robo, es aparte de dramático sumamente sospechoso, ya que ella había ejercido la Dirección del Museo de Arte Contemporáneo de Caracas durante más de 20 años (hasta febrero de 2.001), durante su gestión se adquirió la obra y muy probablemente cuando la sustrajeron. En contra de la inescrupulosa Imber y su gestión al frente del Museo, se han formulado varios y muy serios cuestionamientos. Si bien es cierto que ella cuando recibió la información de Wanda de Guebriant (En Enero de 2.002) ya no ejercía ninguna función en el MACC (fue retirada en Febrero de 2.001), también es evidente que se impuso de un hecho delictivo y punible sobre la venta del original del Matisse, en el que se estaba utilizando su nombre, lo que permite preguntarse: ¿Por qué no comunicó este hecho a las autoridades del Museo? ¿Por qué no advirtió que la obra que estaba en el Museo era una copia?, ¿Por qué calló sobre lo que sabía? ¿La señora Imber nunca fue llamada a declarar ante los órganos competentes sobre este caso? (¿Por qué tan grave omisión?). Luego de la salida de Imber del Museo, se practicaron varias auditorias sobre su desempeño, incluyendo las realizadas por la Contraloría General de la República, en las que se determinó la existencia de actos de corrupción en sus manejos administrativos. (¿Inculparon a alguien?)

Continuara …….

Autor: Jorge Luis Escalona Flores

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Autor: Jorge Luis Escalona Flores

El Moro cobarde

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Ciertas acciones de la vida de algunos hombres, dejan para la posteridad, recuerdos imperecederos por el legado de sus vivencias emocionales, desapercibidas quizás las más de las veces, de allí el interés en rememorarlas.

Según una vieja leyenda tenida por cierta, para 1.492 la provincia de Granada era el último bastión español en poder los Moros, su Monarca era Boabdil o Abu-Abdillat, quien pese a contar con un poderoso ejército, al sentirse sitiado por las tropas Cristianas, decidió en forma cobarde rendirse sin luchar, entregando las llaves de la ciudad. Salió huyendo por el camino de Las Alpujarras, en una de cuyas colinas refrenó su caballo, volviéndose a contemplar desconsoladamente Granada, desmonta y derramando un llanto incontenible se arrodilla ante los pies de su madre Aixa, implacable Sultana curtida en varias batallas y en los desiertos beduinos, quien le recrimina: “Razón es que llores como mujer, pues no supiste defender tu Reino como un hombre”. (“Los cobardes mueren muchas veces antes de morir”. Mahatma Gandhi)

Autor: Jorge Luis Escalona Flores

Aquella Odalisca (Primera parte)

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Henri-Matisse-Odalisca-con-Pantalon-Rojo-1950-MAC-22-600x400Más de once años han transcurridos, cuando a fines del año 2.002 se descubrió uno de los más asombrosos y exitosos robos de obras de arte en el mundo, cometido contra el Patrimonio Cultural de Venezuela, al constatarse que una de las más preciadas joyas del Museo de Arte Contemporáneo de Caracas “La Odalisca con pantalón rojo”, creada en 1.925 por el reputado artista francés Henri Matisse, fue sustraída por hábiles ladrones, quienes colocaron una burda copia en su bastidor original. Lo dramático y doloroso, entre muchos fragmentos de esta historia, es que hasta la fecha aún no se han identificado a los culpables, constituyéndose en otro de aquellos casos no resueltos por la justicia venezolana (¿Cuántos existirán?), los folios del expediente envejecidos y enmohecidos reposan en algún recodo de marchitos archivos, sonriendo quizás complicidades engreídas, en una larga espera del nunca jamás, clamando a gritos estentóreos una Justicia y un desenlace feliz que no llega, alguien escribiría: “Cayó en el más denso de los olvidos, en el más oscuro de los silencios, en la más cínica indiferencia”.

Este valioso óleo original fue adquirido el 17 de Marzo de 1.981 por el MACC (durante la administración “non tan santa” de Sofía Imber) en 480.000 dólares, a la galería Marlborough de New York; para algunos entendidos hoy se cotiza en más de tres millones de dólares (¡Una pelusa ná más!). Se cree, que la última vez que el público apreció el original de esta hermosa obra, fue en la capital española de Madrid, entre los meses de Septiembre y Diciembre de 1.996, cuando se exhibió en “Joyas de Colección” en el salón de las Alhajas, como parte de una exposición realizada por nuestro Museo.

Casi finalizando el año 2.002, el Pueblo Venezolano sufría las consecuencias de aquel aciago paro cívico y petrolero, que se produjo en Venezuela, la convulsión política era efervescente luego del fallido golpe de estado intentado por la clase apátrida de la oposición al Gobierno Bolivariano de Hugo Chávez Frías; en medio de ese fragor intenso resonaron las alarmas en el medio cultural, estalla un escandalazo de ribetes desproporcionados, cuando sale a relucir que el cuadro original “La Odalisca con pantalón rojo” fue robado, noticia que se conoce, gracias a que desde Miami el galerista venezolano Genaro Ambrosini, envía varios correos electrónicos alertando, que por allá algunas personas lo estaban ofertando en venta, la prensa lo reseña en amplia cobertura periodística, a pesar de los torbellinos que entonces asolaban.

Se presentó el aquelarre, los corri corri se aceleran, los temores fluyeron, las pasiones se exacerban, la entonces Directora del Museo de Arte Contemporáneo de Caracas Rita Salvestrini, practica en su sede una exhaustiva y urgente investigación, con un grupo de expertos del arte, constatando tristemente la veracidad del robo de tan valiosa obra pictórica, el 1 de Diciembre de 2.002 lo anunció oficialmente, cuando un tanto apesadumbrada declara, que el cuadro que reposaba en la bóveda del Museo era una falsificación, después sugirió la hipótesis que el robo haya ocurrido en Madrid, tres días luego formuló la denuncia (por robo y sustitución) ante autoridades nacionales e internacionales. El día 26 de Enero de 2.003, la Fiscalía del Ministerio Público Venezolano asumió el caso asignándoselo a la Fiscal 28 Rosa Mòmeli (luego pasaría a manos de la Fiscal 37 Gledys Carpio) y comisionó al Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas y a la Policía Internacional (INTERPOL) a objeto de que practicaran las investigaciones pertinentes, proceso éste como se leerá más adelante, del que se desconocen sus resultados; igualmente, la Contraloría General de la República aperturò una averiguación, para determinar administrativamente las responsabilidades a que hubiera lugar, pero del que tampoco se conocen sus conclusiones. (Cuando no, ¡Qué barbaridad!).

Luego de la barahúnda desatada, se ha entretejido en su rededor una gigantesca madeja de hipótesis y versiones sobre el aún impune robo cometido contra el Erario de la Nación Venezolana. Resulta complicado compilar u obtener información precisa sobre tales investigaciones, cercadas de diversos “cabos sueltos”; sin embargo, surgieron diversas versiones de algunos sucesos que permiten formular varias posturas.

Además de que la fecha de la desaparición de esta apreciada obra es incierta, desde que se supo de su ocurrencia, tres versiones resaltan del mismo: Que el Museo adquirió una copia en 1.981 en lugar de la original, la segunda que se robaron el cuadro original entre septiembre y diciembre de 1.996 cuando fue exhibido en España y la última que fue sustraído entre los años 1.997 y 1999 de la mismísima sede del Museo; todas ellas no confirmadas ò desmentidas.

Autor: Jorge Luis Escalona Flores

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Autor: Jorge Luis Escalona Flores

La marcha de los tuertos

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Basilio II

Basilio II fue emperador de Bizancio desde el 10 de Enero de 976 d.C. hasta su muerte en el año 1.025; era un hombre bajo, de complexión fuerte, que se desentendía de la pompa y ceremonia de la corte imperial y muy a menudo se presentaba vestido como un militar. Pero además, fue un administrador eficiente, caso único entre los emperadores, dejó repletas las arcas del tesoro. Era realmente adorado por sus tropas, pues pasó gran parte de su reinado en campaña con ellas, en lugar de gobernar desde los alejados palacios de la capital, como habían hecho muchos de sus predecesores. Llevó la vida de un soldado, hasta el punto de comer el mismo rancho, como cualquier otro miembro de su ejército, también se hacía cargo de los huérfanos de sus oficiales, dándoles hogar, alimento y educación, muchos de esos niños, serían luego sus soldados y oficiales, pues lo veían a él como a su padre. Basilio nunca se casó ni tuvo hijos conocidos, aunque fue muy mujeriego siendo joven, fue uno de los más grandes emperadores de toda la historia de Bizancio y uno de los personajes más destacados de la Europa medieval de los siglos X y XI.

Según las crónicas del historiador bizantino Juan Skylitzes, Basilio II también era un tanto cruel e implacable con sus enemigos, se cuenta que en el año 1.002 se desató la guerra contra Bulgaria y su Rey Samuel, por la recuperación de varios territorios, fue una cruenta lucha que asoló los Balcanes durante más de doce años, hasta que el 29 de Julio de 1014 Basilio arrinconó al ejército búlgaro y le obligó a luchar en la batalla de Kleidion, abatió a los búlgaros e hizo 15.000 prisioneros, pero lo macabro de esta historia, fue que no encontrando que hacer con tantos prisioneros, el descomedido Basilio ordenó dejar ciegos a la mayoría, pero que a 150 los cegaran de un ojo (tuertos) y los regresaran a su patria de Bulgaria, mandato éste que se cumplió cabalmente. En una aterradora marcha de retorno a su patria, cada 100 búlgaros prisioneros ciegos eran guiados por uno tuerto. Basilio pasará a la historia como el “Bulgaróctono”, es decir “El matador de búlgaros”. “En el país de los ciegos, el tuerto es Rey”

Autor: Jorge Luis Escalona Flores

ESCALONERIAS (Tercera parte) ultima

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nota de edición: hace unos años especificamente en el 2013 comenzamos este proyecto de blog un día del padre en honor a Jorge Escalona Flores, hoy cerramos este ciclo de Escalonerias escrito de su puño y letra para deleitarnos de nuestros humildes origenes, y que el día de hoy en el cumple de mi hermana Marianier Escalona se lo dedico con la finalidad de que no olvide de donde venimos, que lo más importante de todo pueblo es su memoria, para el análisis reflexivo y el aprendizaje constante, hermana con cariño:

Escalonerias iii

Continuamos con esta serie de mis añoranzas de las hermosas décadas 50s a los 90s.

sunsun

Viví una infancia humilde y de estrechez económica, pero inmensamente feliz y muy sana, mi augusta madre María Demetria Flores no podía comprarnos los juguetes de moda, por lo que teníamos que ingeniárnosla: Usábamos cauchos viejos de bicicleta y con un palo le dabas para rodarlos y retozar un buen rato; cuando no podíamos comprar los paqueticos de traquitraque (costaban un real, Bs 0,50), ni saltapericos, o tumbaranchos, agarrábamos el cilindro metálico de las máquinas de afeitar, le amarrabas un hilo con un clavo, el hueco superior lo rellenabas con cabeza de fósforos y lo chocabas contra el piso, obteniendo una pequeña explosión para tu diversión. Las laticas de leche condensada le amarrabas un palito con un guaral y obtenías las perinolas caseras. perinolaAplanábamos bien una chapa metálica de refresco o cerveza, se le abrían dos huequitos en el medio por donde se le insertaba un pabilo y al trenzarlo giraba fuerte, eran los famosos sunsun ò garrufio, los papagayos se hacían caña brava, a falta de veraras.

En los años 70s durante las temporadas de vacaciones en el liceo, con mis amantísimos hermanos Alexis y Cleiber, desempeñamos varios ocasionales trabajos para ayudar con los gastos de mi humilde familia: Ayudante de albañilería, en talleres mecánicos, repartiendo folletos de Centrobeco, limpiando zapatos, cuidando y lavando carros, haciendo mandados, pintando casas. Recuerdo cuando salíamos a buscar trabajos por las tiendas de la avenida 20, siendo aún unos imberbes sin experiencia: “Señor, no necesita un muchacho pa trabajar aquí”, constantemente solo recibíamos por respuesta “No, nada” y seguíamos intentándolo muy esperanzados. Teniendo doce o trece años, trabajé en la zapatería del viejo italiano Franco Loconte, avenida 20 con calle 20, barría y coleteaba el piso del negocio y adentro en la casa de habitación, ayudaba con las ventas y llevaba a coser los zapatos a un gran taller de costura ubicado cerca de la plaza de La Mora, no preciso cuanto me pagaban, solo que cobraba cada sábado por la tarde. En un gran salón casa ubicado en la esquina de la carrera 16 con calle 19, aún existe, un maracucho que llamábamos Chicho, montó a principios de los años setenta una fábrica de bocadillos de plátano, trabajé aquí en mis vacaciones, pelando muchos plátanos y ayudando con la limpieza.

Cosas de muchachos” nos decían nuestros mayores cuando cometíamos alguna tremendura, recuerdo a la “vieja loquita” llamada Reneta, quien vivía en una casa ubicada en la esquina de la carrera 16 con calle 21, acudíamos con frecuencia a verla y a gritarle desde la tela metálica del solar, “Reneta ahí viene el diablo” tan sólo para verla cuando al respondernos sonreída “Dale con la cruz”, levantándose el vestido y extasiados contemplábamos sus partes íntimas. Cazábamos los “refresqueros” (camiones que transportaban refrescos para surtir las bodegas del barrio), al menor descuido de los conductores le sacábamos varias botellas, corríamos en veloz huida para luego tomarnos las bebidas calientes. Nuestras primera “experiencia etílicas” las vivimos con una media jarra de cerveza en el “Bar K”, en la carrera 16 esquina calle 31, también visitamos “El Cambural” del viejo Benito en la calle 31 entre 15 y 16, aún activo.

Al final de la avenida Vargas con la carrera 15, hasta su unión con la avenida Uruguay, de nuestra crepuscular Barquisimeto, existió hasta hace varios años la plaza Andrés Eloy Blanco (“la placita”), construida en la década de 1.960 y bautizada así, para honrar la memoria de aquel gran poeta y humanista; hoy demolida para darle paso a la modernidad. Esta recordada plaza, fue el refugio silente de nuestras inocentes y sanas correrías infantiles, mudo testigo de una sociedad barquisimetana, que entonces preñada de virtudes, respeto y valores, encontraban en sus áreas la placidez para el disfrute y sana diversión. Estaba conformada por unos espacios de intenso verdor y en su parte baja se erigió una gran fuente en forma de estrella, en cuyo centro se levantaron unas pequeñas torres de negro mármol, en las que resaltaba el busto de Don Andrés Blanco. Disponía de un mantenimiento diario y de una excelente iluminación, que nos permitía a los estudiantes de otrora, instalarnos cómodamente en “aquellas sillas de extensión”, para aprender los tratados académicos para los exámenes, en ocasiones hasta amanecíamos allí. Pero quizás, la mayor atracción que en esta placita se efectuaba, eran los majestuosos pesebres navideños que se hacían a finales de año, con diversas imágenes de gran tamaño, estos nacimientos se convirtieron en la novedad turista de la época, miles de personas los visitaban, ansiosos para contemplar su hermosura, además se celebraban festivales gaiteros con los grupos de moda, ante una aglomeraba muchedumbre y se encendían los resplandecientes fuegos artificiales en noche buena y nuevo año. Esta plaza, fue la celestina silenciosa de muchos amores y amoríos de apasionadas pretensiones.

En escritos anteriores referimos varios remedios existentes en aquellos años, pero por los inevitables lapsus mentís obviamos algunos, veamos: Las pastillas Pentro (algunos la llamaban penetro), eran ovaladas y de menta, se chupaban para aliviar el dolor de garganta; la crema de Bronchodermine de eucalipto y alcanfor para la gripe y descongestionar, era pastosa, blanca y olor fuerte, se la untaban en el pecho y te ponían una franela a la que se adhería fuertemente. El Numotizini, era otro ungüento o cataplasma que se usaba como alivio para dolores musculares. Como purgante se utilizaba el aceite de ricino o Sal de Epson, Aceite de hígado de bacalao y Emulsión de Scott para fortalecernos, pastillas de Fitina para la memoria, Tintura de árnica para golpes, para la tos el famoso Jarabe Tabonuco, purgante vermífugo extracto de plantas, para los parásitos, que te sacaba hasta los malos pensamientos, crema Iodex con su característico y fuerte olor, para los “chichones y trancazos”

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ESCALONERIAS (Primera Parte)

ESCALONERIAS (Segunda Parte)

autor: Jorge Luis Escalona Flores

ESCALONERIAS (Segunda parte)

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nota de los editores: es verdaderamente gratificante poder publicar la secuela de una narrativa histórica sujeta a la experiencia vivencial de un protagonista, más cuando esté ultimo plasma esos rincones de nuestra existencia y de nuestras calles, el tiempo cambia los rostros no solo de las personas sino de sus entornos, en tiempos de tribulación necesario es dar una mirada atrás y ver de donde venimos, no es un lugar utópico ni el que pinta los intereses de unos pocos, es un lugar de sacrificios pero de mucha solidaridad, es un lugar de desigualdades pero lleno de nuestras lagrimas (de tristeza y de felicidad), es el sitio de nuestra ascendencia, de nuestros amigos y amores, de Jorge Escalona Flores el lugar de sus escalonerias (ii).

ESCALONERIAS (Segunda parte)

Continuamos con esta serie de mis añoranzas de las hermosas décadas 50s a los 90s.

El maestro de escuela era figura de autoridad y respeto, uno lo trataba de Profesor y a las maestras Señoritas, en clases si entraba alguna persona los alumnos debían ponerse de pié y dar los buenos días o las buenas tardes, no se sentaban hasta que el maestro se los indicase. Si el papá, mamá, el maestro o alguna persona mayor llamaba, se debía contestar: “Señor”, si decías ¿qué?” era sinónimo de irrespeto y le daban tu buen “coscorronazo”, si “se encontraba” algún dinero en la calle o en cualquier parte, era conminado a regresarlo inmediatamente, era irrespetuosamente grave, que un menor se “metiera” en una conversación de mayores o que interrumpiera algún diálogo de adultos, por muy banal que ésta fuera.

monedasLas monedas circulantes era el famoso “cachete ò fuerte” (moneda de Bs 5,00), “La Bamba” (moneda de Bs 2,00), “El Real (moneda de Bs 0,50), “El Medio” (moneda de Bs 0,25), “La Locha” (moneda de Bs 0,12 1/2), “Las Nicas o Puyas” (moneda de Bs 0,05 centavos). Los billetes: El Marrón (Bs 100,00) era el de valor más alto y apetecible.

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Los relojes de moda en aquellos años: Lanco, Mulco, Nivada, Omega, Tissot, las tintorerías existentes: Lido, Colsen, el Sol y Roma, era un lujo enviar la ropa a estos sitios, solo algunos privilegiados lo podían costear.

La sirena de la Galletera El Ávila (la de las famosas galletas María) a las 12 señalando el medio día, la gente se persignaba al oírla, funcionaba en la Carrera 15 cerca de la Iglesia San Juan, allí uno acudía a comprar bolsas de retazos de galletas por un real. tlfresidencialcantvPara aquellos años, era difícil que la CANTV te asignara una línea telefónica, ni pensar entonces en celulares, los vecinos nos prestaban una llamadita de sus teléfonos. “Cosas de muchachos” ingeniosa y tontamente “armábamos” un teléfono para jugar, con dos vasos de cera “Dixie” amarrados con un guaral y así nos divertíamos. Se usaba el telegrama para felicitar por el cumpleaños y algún nacimiento; tlfmonederopublicopara comunicarse con familiares en otras ciudades, se les escribían cartas que se enviaban por el correo vía corriente o expreso (“ponían”, “chacho anda al correo a poneme una carta”), cuyas oficinas funcionaban en el Edificio Nacional,.

Los aparatos de TV, por lo general requerían de alguien capaz de “monear” el techo para ajustar la antena y así poder obtener mejor imagen. El “ayudante de cocina” era casi que un objeto de ciencia ficción. El “Melamine”, príncipe en las vajillas de diario cuando era el producto estrella de Plastilara. Las “portañuelas o braguetas” de los pantalones eran de botones, era usual ver las “bicicletas de reparto” y se compraba el exquisito Suero Don Fernando Silva, en su residencia ubicada en la calle 19 entre carreras 18 y 19.

Medicamentos como el azul de metileno o la violeta de genciana para los “corrimientos” en las encías, aceite vermífugo o sal de uvas Picott para la depuración estomacal, Optalidón, Cafenol, Buferín o Conmel para el dolor de cabeza, Mentol Davis, Entero-vioformo para la “seguidilla” o colitis, los parches porosos para los dolores, la Emulsión de Scott de Aceite de Hígado de Bacalao como vitamínico. Para el dolor de muelas nada mejor que los “taponcitos de creosota o de guayacol”

Agua de Colonia: Old Spice, Yardley, Atkinson, Pino Silvestre, Jean Marie Farina, Atkinson, Colonia 70, Bay Run o Alcoholado Glacial con el pingüinito para los masajes. Para el cabello aceite de coco (rojo) en un frasco, la brillantina Palmolive (lata ovalada color verde), el Brylcreem (una crema blanca) que le daba al cabello fijación y brillo. Desodorantes: Mum, D-Ten, 8X4, Shampu Drene. Helene Curtis. Jabones de olor: Cadun, Camay, Lux, Palmolive, Safeguare, Reuter. Leche en polvo Yundery, Reina del Campo, Klim, Nido.

Las reglas de cálculo que le daban al estudiante de bachillerato una “sapiencia” bien particular. Las sillas de extensión plegables, de estructuras metálicas con una lona, los cursos para los exámenes de reparación de materias de bachillerato, que se daban en la casa de AD. Cuadernos Caribe, traían las tablas de suma, resta, multiplicación y división en la parte trasera. Para la escuela nos vestían con uniformes del ropero escolar, ah mundo la escuela Lara. La biblioteca “Pío Tamayo”, que funcionó en la calle 26 entre 20 y 21, donde hoy está la Imprenta del Estado. Por cierto, no existían las fotocopiadoras ni internet, por lo que nosotros los estudiantes más pobres que no podíamos comprar libros, acudíamos a la Biblioteca Pública para consultar, teníamos que copiarlos a mano alzada para estudiar.

En el Edificio Nacional, presentaban espectáculos, en cierta oportunidad se hizo el Show del Pueblo, con la novedad de presentar a Leonardo Favio, también se hicieron acá varios mítines políticos de la izquierda, con José Vicente Rangel candidato del MAS, en una ocasión cantó Alì Primera.

Las tascas: Terminal de la avenida Vargas, la de Chucho, Le Pier, el Abuelo, la Cabaña una de nuestras primeras marisquerías, cuyo dueño se suicidó en el propio local, la del Abuelo, la Pimpina y su Snack Bar, la Fontana, El Cordobés, Casa Luis, El Padrino, Los Cibeles, la Terraza, el Cisne Azul.  Los discos de 45 RPM y los LP, los tocadiscos o pickup, las rocolas pa´ llorá y bebé, los radio transistores. La música moderna de entonces (Chatarritas en inglés) que transmitía Radio Juventud en el palacio radial, adonde acudíamos a buscar las letras traducidas de las canciones de moda, esta Radio fue dirigida acertadamente por el reconocido pintor Don José Martínez Guaidó y los programas imperdibles del “Yesterday” del gran Felo Partidas.

7rojo2Fueron muy famosos los sitios de diversión adulta, la zona de tolerancia, llamada entonces “Los kilómetros”, cerca del Obelisco. Un personaje, sin dudas, que referenció esa actividad fue la madama Mercedes Lobatón, convirtió sus negocios en referencia nacional y en derivación de sustento para decenas de niños abandonados a quien tomó bajo su cuidado, fue conocida por su majestuoso carro Cadillac, color Lila, que conducía. También se destacaron en esta “rama”: El Kilómetro 1, el Nuevo Cari, la Selva, el 7 Rojo, famoso por las atracciones que presentaba y por el ambiente de lujo que allí se ofrecía.

Una flatulencia en público? significaba el desprecio púbico por tremenda asquerosidad, aunque no faltaba algún osado que lo justificara “prefiero perder un amigo, que el estómago”, en contraste con las series de televisión actuales donde, los protagonistas lo hacen con usual desparpajo. Los “condones” eran una mercancía clandestina y pecaminosa, si acudías a una farmacia a comprarlos, esperabas a que no hubiese nadie que pudiera oír lo que se pretendía comprar y si la dependiente era mujer, entonces se marchaba sin el necesario preservativo. Que alguien contestase el teléfono “mi vida” o “mi amor” sin conocerte, imposible que ocurriera, el señor o señora por delante. Igualmente, resultaba desagradable a la vista y al buen comportamiento, que los hombres se rascasen o tocasen “las que te conté” en público, al contrario de hoy que gracias a los bailes de Michael Jackson “tocarse “adelante” es usual; era de muy mala educación “meterse” el dedo en la nariz y “hurgarla” en público o “sonársela” buscando alivianar cualquier dificultad respiratoria. Los hombres machos usaban solo colores serios en las camisas, nada que ver un rosado, un fucsia, un vino tinto; los usos cambiaron cuando se impusieron, en los años sesenta, unas camisas vaqueras de colores y cuadros chillones, que todos usaban porque “salían” en la cuña del vaquero de cigarros Marlboro. Luego los Hippies cambiaron radicalmente usos y costumbres. ¿Un zarcillo en la oreja de un hombre? ¿Secarse el pelo? ¿Hacerse “mechitas”? ¿Una camisa con encajes?, ¡Ave María purísima!, será para que los padres “lo ahorcasen” o la canoa le hacía aguas por todas partes.

El docto periodista ya fallecido Víctor Barrancos, escribió: “Por ello, definitivamente, no hay cosa que motive y una más, que la nostalgia. El recuerdo es siempre un espacio para compartir gratamente, sobre todo en esta ciudad donde la historia marginal, es una crónica compartida en la tertulia familiar…a veces solo en la intimidad del encuentro ocasional. “Todo tiempo pasado fue mejor”…asevera el decir popular. Vivíamos –en el pasado reciente- llenos de normas y manuales de comportamiento heredados de familia en familia y de sociedad en sociedad que eran consideradas de obligatorio cumplimiento para “las mujeres y hombres de bien”…y para quienes se “formaban” en medio de límites hoy considerados obsoletos y hasta ridículos por las nuevas generaciones. El comportamiento social estaba lleno de regulaciones que, si bien no escritas, establecían conductas de “obligatorio cumplimiento”.

Autor: Jorge Luis Escalona Flores

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Escalonerias (ese barquisimeto de antes en detalles) la parte 1 de esté artículo.

Escalonerias (Tercera parte) parte 3 y ultima de este articulo

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